Cuba Libre

Entrevista Exclusiva a Jorge Luis Sanchez

04 January 2016

Cuba libre habla de principios, porque sin esos, la vida es otra cosa”

Cuba Libre tuvo su estreno nacional este 17 de diciembre. Su segunda oportunidad para pasar por los cines capitalinos que ya la exhibieron en el 37 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana. En este contexto sucedió dicha entrevista, donde después del primer pase en el Cine Chaplin, Jorge Luis Sánchez pudo reflexionar y avizorar los caminos que tomarán Ma.Julia, Simón y Samuel.

¿Cuáles son los retos y satisfacciones que hay en filmar una película histórica?

El peso en la tradición histórica en Cuba la tiene la ficción. El rigor, la eficacia lo tienen filmes como Lucía, La primera carga al machete, La última cena, las películas de Sergio Giral. O sea el cine cubano, el largometraje de ficción cubano en primer lugar, tuvo obras importantísimas. También las hay desde el cortometraje, tal es el caso de La odisea del General José, uno de los mejores mediometrajes que se ha hecho en este país, desde mi punto de vista, de Jorge Fraga.

La animación también tiene un peso en el cine de corte histórico, con los Elpidio Valdés, aunque estos tienen su propio lenguaje.

Para mí haber hecho esta película fue un goce, un disfrute. A nivel metafísico, místico, creo que nací en otras épocas y esto puede ser una de las razones por las que me siento tan bien haciendo este tipo de películas, porque viajo, me entrego, vivo y pienso la época. Hay un goce muy extraño de la misma que quizás es el motor que hace que no me rinda ante el primer obstáculo que aparezca. Porque hacer una película, cualquiera, es un problemón. Imagina una película donde hay tantos elementos para conformar una verdad en forma de puesta en escena: niños, extras, caballos, carretas, armamento, polvo, calor, etc.

Me place hacer estas películas desde la escritura misma del guion. Soy un coleccionista de fotos de época y de reproducciones digitales de la pintura universal, me encanta ver películas de época, sobre todo las bélicas que muestran la segunda guerra mundial. Infiero que en todo debe estar el sustrato por dónde anda mi gusto por esa recreación epocal.

Asímismo, detrás de ese viaje al pasado está mi intento por mostrar las resonancias con el presente. A mí me interesa ubicar en esas épocas una verdad que pueda estar tocando el presente, una verdad artística, por supuesto, que es la que puede producir el creador. En ese sentido si me interesa el viaje al pasado, con rigor, porque necesito que el espectador se crea ese pasado completo.

De manera que hay que hacer una reconstrucción lo más eficiente posible que exprese ese momento histórico; de ahí que le concedo a la dirección de arte una importancia extraordinaria, dirección de vestuario, escenografía, utilería, ambientación, pirotecnia, efectos especiales… para que ese empaque el público lo crea y detrás esté lo que quiero decir, la lectura del presente en la cual estoy interesado, que es en definitiva en lo que me va la vida: comunicarle algo a mis contemporáneos.

¿Cómo se fue dando la relación de la microhistoria con la macrohistoria?

Para mí el buen cine desarrolla un conflicto micro pero con una resonancia macro. Y esta película tiene esa pretensión.

Cuando decido enfrentarme a toda esa época y decido poner unos niños, establezco una pauta porque ellos me permiten fabular, jugar. El personaje de Samuel (el traductor) está en el centro de las más grandes decisiones que están tomando los adultos, pero él no tiene ni la más remota idea de la profundidad de eso, solo está concentrado en lo que le ofrecieron, en su interés personal. El ejemplo lo cito porque para mí era importante mostrar esos avatares a través de la mirada del niño por las posibilidades que me ofrecían. No obstante esta idea, traté de que cada personaje defendiera su verdad por lo que si sigues a los niños tendrás una película; si sigues a los mambises otra; y si sigues al americano también, pues todos tienen matices y aportan particulares miradas a la trama.

Todos los conflictos a nivel personal uno lo escribe para tener esa resonancia y que al final se vea un país, pero a partir de conflictos y de conductas humanas. La película habla de cubanos que se equivocaron y permitieron que los americanos implantaran un guion de hierro y eso está a nivel de micromundo, de relaciones y conductas personales.

¿Cuánto hay en Cuba Libre de su la historia familiar?

Mi bisabuelo fue un patriarca que terminó la guerra como un héroe. Con la admiración de sus contemporáneos y aunque no lo conocí si crecí con su historia, pero en el filme elementos biográficos no hay, lo que existe es una inspiración mía, una mirada hacia una parte de la historia que no me fue contada, que es lo que yo intuyo como el dolor de alguien que luchó por su país y después vinieron unos rubios, o unos negros, hablando un idioma extraño a usurpar lo que le tocaba.

Por eso también a mí me parece importante que la dedicatoria saliera al final y no al principio, para que cuando el espectador vea todo eso sepa que la película se la está haciendo ver una persona que es bisnieto de un Coronel del Ejército Libertador. Esta dedicatoria final la cierra un poco, porque a mí me interesaba que esto fuera un filme bastante personal, aunque estoy hablando de problemas macro, desde lo micro, pero es una película personal, no una clase de historia.

El personaje de Ma. Julia ¿cuánto hay de construcción a través del guion y cuanto de la gran actriz que lo interpreta?

El nombre de Ma. Julia es el de mi bisabuela, ella era un alma de dios según contaba mi abuela. Y la de mi película es un personaje que pienso que existió, inconforme, una mujer que viene de la Guerra de los Diez años, y por esto la respetan; que ya está en el final de su vida; que pensó que iba a ver el triunfo de verdad.

Ma. Julia es el homenaje a esa gente del 68 que llegan al 95 sin fuerzas para combatir, pero que están vivos de mente. Ella es la sabiduría de la ancianidad, esa que hay que respetar. Era un personaje que necesitaba en la película, porque es la que está clara, que no perdió la brújula.

Es un personaje que quiero mucho. Para el necesitaba una actriz que se viera mayor en la piel, en sus manos, pues la ancianidad es rugosa, se pierde el brillo en la piel pero se gana en la mente, con la sabiduría de los años.

Ma. Julia si tiene muchas cosas de mi abuela, quien me hablaba de principios. Este fue un personaje que pude diseñar muy fácil porque lo tuve muy cerca.

He leído muchas críticas que ponderan la actuación de Georgina Almanza en un personaje como este en el cine. Yo le estoy muy agradecido de como ella defendió este personaje. Ella logró que uno sienta que te está hablando un personaje de antes pero con elementos que te sirven ahora y eso es muy importante para la película.

El cine cubano se encuentra trabajando con niños, para mí esto constituye un grito desesperado al futuro ¿cómo lo ve usted?

¿Por qué ponemos un niño? El niño es la encarnación cierta, pero sutil del futuro. Los niños son la esperanza del mundo, algo que usamos o decimos cotidianamente, pero es una verdad esencial que vio Martí.

No puse estos niños en la película para divertirme con sus ingenuidades. Al contrario, porque me interesa mostrar determinadas conductas que artísticamente pueden quedar resueltas cuando ellos las encarnan. Contextualmente esos pudieron ser los niños que dieron su batalla en la década de los años 30. Pero obviamente hay una voluntad de preguntar desde ahora por el país que estamos construyendo con nuestros niños.

¿Le preocupa la contextualidad a la que se ha visto relacionada la película?

Al principio despertó dudas en mí, porque no hay nada que más yo deteste que el oportunismo, y los coyunturalismos manipulando la obra artística. Cuando hice Irremediablemente Juntos, no sabía que se iba a estrenar en el 2012, en el Cien Aniversario de la guerra de 1912, y la matanza de los negros, a la cual hago una alusión en la película en el final, eso fue una casualidad.

Cuando ahora vuelve a suceder algo parecido con esta película, como todos los cubanos, me preocupé, pero el 17 de diciembre cuando se anuncia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba-Estados Unidos yo estaba haciendo los doblajes de voces de la película. Primero me preocupó el aspecto ético como autor, y segundo qué iba a pasar con la película, porque a veces los contextos políticos se adelantan al arte y hacen envejecer muy rápido una película.

Pero creo que las películas nacen viejas cuando el arte está coqueteando con el naturalismo y las coyunturas. A mí me interesa un tipo de cine que exprese, más que informe, los contextos y los fenómenos sociales, pero para nada acompañarlos desde un punto de vista naturalista. La vida es la vida y el cine la expresión artística de esta.

Volviendo a tu pregunta, después dejé de preocuparme porque la película no estaba hablando para un contexto solamente entre Cuba y Estados Unidos. El filme quiere ser una luz por encima de los contextos, porque habla de la dignidad, la soberanía nacional, la desunión, la superficialidad, el valor, el chantaje, el soborno, los símbolos, la ingenuidad, el hambre, la manipulación… valores y contra valores que están dentro de la larga gama de los arreglos sociales que hacen los hombres.

Por: Mayté Madruga Hernández